En el caso brasileño, las instituciones financieras deben reportar al IRS:
- Nombre y CPF o CNPJ del titular de la cuenta;
- Saldo y movimientos financieros;
- Intereses, dividendos y montos brutos de ingresos provenientes de EE.UU.
Quienes incumplen con la obligación de reportar adecuadamente pueden sufrir la retención del 30% de cualquier pago de fuente estadounidense, una sanción severa que ha empujado a muchas instituciones a perfeccionar sus sistemas de monitoreo y cumplimiento.
CRS: el acuerdo multilateral que va más allá de Estados Unidos
Mientras FATCA se enfoca en EE.UU., el Estándar Común de Reporte (CRS, por su sigla en inglés) es un acuerdo multilateral promovido por la OCDE, con participación de más de 150 países, incluido Brasil desde 2016.
El objetivo del CRS es combatir la evasión fiscal internacional, el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, mediante el intercambio automático de información sobre cuentas y activos financieros de no residentes. Bajo este estándar, las instituciones deben informar:
- Datos de titularidad y beneficiarios finales;
- Saldos, rentas y movimientos bancarios;
- Información fiscal de residentes en otros países.
¿Por qué importa esto ahora?
Con los sistemas interconectados, las autoridades fiscales brasileñas reciben información directamente desde bancos y entidades financieras extranjeras. Esa información es volcada, muchas veces de forma automática, en la declaración prellenada del Impuesto sobre la Renta.
El contribuyente puede encontrarse así con datos que no esperaba ver reflejados, lo que genera confusión, especialmente si nunca declaró formalmente esos activos o si asumía que su estructura internacional no estaba siendo monitoreada.
Qué hacer ante esta nueva realidad
- Verificá tu situación fiscal: revisá si tus activos e ingresos del exterior fueron correctamente declarados en ejercicios anteriores.
- Actualizá tu declaración: corregí cualquier omisión o error para evitar inconsistencias que deriven en multas.
- Consultá con profesionales especializados: estructuras en el exterior requieren asesoramiento técnico y planificación fiscal adecuada.
El intercambio automático de información ya no es una promesa futura: es una realidad activa. En 2025, más que nunca, tener cuentas o inversiones fuera del país implica nuevas responsabilidades ante la Receita Federal.
Conocer las reglas es el primer paso para evitar sorpresas y garantizar el cumplimiento.